Promesas y Advertencias Para Santos y Pecadores

Promesas y Advertencias
para Santos y Pecadores

Eternal life (23)

            ¿Alguna vez ha leído en su Biblia algún versículo que mencione a quién bendecirá Dios o quién irá al cielo? Estos versículos pueden aparecer en diferentes formas, algunos dicen que una persona con determinadas cualidades podrá ser “salva,” “perdonada,” o que “entrará en el reino de Dios. Otros versículos pueden decir que dicha persona “recibirá vida eterna” o “entrará en la ciudad de Dios.” Estas son en verdad “promesas preciosas y magníficas” que nos motivan a apartarnos del mundo y a acercarnos a los caminos de Dios (2 Pedro 1:4; 2 Corintios 7:1; 1 Juan 3:1-3). Estas promesas son dadas y confirmadas a través de Jesucristo. “Pues tantas como sean las promesas de Dios, en El (Cristo) todas son sí” (2 Corintios 1:20). ¡Cristo es el “Sí” de Dios a las preciosas promesas que Él hace a sus hijos amados!

            Ciertos dones o bendiciones espirituales son llamados específicamente “promesas” en la Palabra de Dios, tales como vida eterna (1 Juan 2:25), el Espíritu Santo (Hechos 2:38-39), y el reino de Dios (Santiago 2:5). Sin embargo, también se muestran muchos otros dones de Dios, presentes y futuros, tales como el cumplimiento de las promesas de gracia de Dios.

Hay otros pasajes bíblicos que son opuestos a las promesas de salvación de Dios por medio de su gracia. Algunas de estas advertencias revelan quienes no entrarán en el reino de Dios, quienes no verán a Dios, o quienes no tendrán vida eterna. Del mismo modo que las promesas deberían llenar al creyente obediente de alivio y esperanza, estas advertencias solemnes deberían motivar a quienes estén en pecado a escapar de la ira de Dios y a hallar refugio en su gracia (Mateo 3:7; Romanos 2:4-5; Hechos 17:30-31). Las promesas de las bendiciones de Dios son de naturaleza positiva, mientras que las advertencias son negativas. Ambas provienen del corazón de amor de Dios.

Es muy importante que tomemos estas promesas y advertencias seriamente. Muchas personas el día de hoy pueden ver un versículo determinado y asumir que dice la verdad completa de Dios, pero pasan por alto declaraciones igualmente importantes y verdaderas que nos dan una visión plena de la voluntad de Dios en este asunto vital.

            Miremos varios versículos en los que Dios, mediante su Palabra, nos promete bendiciones para ahora y la eternidad, luego veremos otros versículos que nos dan serias advertencias. Preste especial atención a cualquier condición o cualidad que acompaña a estas promesas. Estas dependen de nuestra respuesta a Dios, a Cristo, y a la Palabra de Dios. ¡Por favor, lea todas estas declaraciones con fe y oración!

Las Promesas de Dios

1.      El que cree en Jesucristo tendrá vida eterna (Juan 3:15-16, 36; 6:40, 47; 20:31).

2.      Aquél que cree en el Señor Jesús será salvo (Hechos 16:31; Romanos 1:16).

3.      El que cree en Dios tiene vida eterna (Juan 5:24).

4.      El que nace de agua y del Espíritu entrará en el reino de Dios (Juan 3:3, 5, 7).

5.      El que viene a Cristo recibirá descanso para su alma (Mateo 11:28-29).

6.      El que viene a Jesús tendrá vida y no será echado fuera (Juan 5:40; 6:37).

7.      El que obedece a Jesús recibirá salvación eterna (Hebreos 5:9).

8.      El que cree en el Señor Jesús vivirá aunque muera (Juan 11:25).

9.      El que vive y cree en Cristo nunca morirá (Juan 11:26).

10.  El que sigue a Jesús, la Luz del mundo, no caminará en oscuridad sino que tendrá la Luz de la vida (Juan 8:12).

11.  Quien ha tenido compasión de los “hermanos” de Cristo heredará la vida eterna y entrará en el reino de Dios (Mateo 25:31-40, 46).

12.  El que hace la voluntad de Dios entrará en el reino de Dios (Mateo 7:21).

13.  El que es fiel hasta la muerte recibirá la corona de la vida (Apocalipsis 2:10).

14.  El que triunfe no será herido por la segunda muerte (Apocalipsis 2:11).

15.  El que triunfe será revestido de vestiduras blancas y su nombre no será borrado del libro de la vida (Apocalipsis 3:5).

16.  El que resista hasta el final será salvo (Marcos 13:13; Mateo 10:22; 24:13).

17.  El que entra por la puerta estrecha y camina por la senda angosta recibirá la vida (Mateo 7:13-14).

18.  El que se arrepiente de sus pecados recibirá perdón de pecados (Lucas 24:47; cf. Hechos 8:22).

19.  El que es misericordioso recibirá misericordia (Mateo 5:7).

20.  El que es puro de corazón verá a Dios (Mateo 5:8).

21.  El que hace la voluntad de Dios vive para siempre (1 Juan 2:17).

22.  El que cree en Cristo recibe el Espíritu Santo (Gálatas 3:2, 14; Efesios 1:13; Juan 7:37-39).

23.  El que obedece a Dios recibe el Espíritu Santo (Hechos 5:32).

24.  El que conoce la verdad será liberado por la verdad y por Cristo, quien la dio (Juan 8:31-32, 34, 36).

25.  El que es justo entrará en el reino de Dios (Mateo 25:31-34; cf. v. 46).

26.  El que confiesa a Jesús delante de otros será confesado por Jesús delante de Dios (Mateo 10:32; Lucas 12:8; cf. Apocalipsis 3:5).

27.  El que confiesa a Jesús como Señor será salvo (Romanos 10:9-10).

28.  El que invoca el nombre del Señor será salvo y tendrá sus pecados lavados (Romanos 10:13; Hechos 2:21; 22:16).

29.  El que es bautizado será salvo (1 Pedro 3:21).

30.  El que cree y es bautizado será salvo (Marcos 16:16).

31.  El que se arrepiente y se convierte recibirá el perdón de sus pecados (Hechos 3:19).

32.  El que camina en la Luz de Dios será limpiado de sus pecados por la sangre de Cristo (1 Juan 1:7).

33.  El que confiesa sus pecados, como hijo de Dios, será perdonado y limpiado de toda maldad (1 Juan 1:9).

34.  El que cree en Jesucristo será perdonado de sus pecados (Hechos 10:43).

35.  El que pierde su vida por amor a Cristo la salvará (Marcos  8:35; Mateo 10:39).

36.  El que permanece en Cristo tendrá confianza cuando Cristo regrese (1 Juan 2:28).

37.  El que pone su mente en el Espíritu tendrá vida y paz (Romanos 8:6; cf. vv. 5-8).

38.  El que se humilla bajo la poderosa mano de Dios será exaltado en el momento oportuno (1 Pedro 5:6; Santiago 4:10).

39.  El que se vuelve a Dios y se aleja de los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero, será rescatado de la futura ira de Dios (1 Tesalonicenses 1:9-10).

40.  El que perdona a su hermano será perdonado por el Padre Celestial (Mateo 6:14-15; cf. 18:21-35; Marcos 11:25).

41.  El que pelea la buena batalla, termina la carrera, mantiene la fe, y ama la venida de Cristo, recibirá la corona de la vida (2 Timoteo 4:7-8).

42.  El que lleva a cabo la gran comisión de Cristo para hacer discípulos tendrá su compañía para siempre (Mateo 28:19-20).

43.  Quien por el Espíritu hace morir las obras de la carne, vivirá (Romanos 8:13; cf. Gálatas 5:16).

44.  El que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. (Gálatas 6:8).

45.  El vencedor comerá del árbol de la vida, que está en el Paraíso de Dios  (Apocalipsis 2:7).

46.  El que persevera en hacer el bien recibirá gloria, honor, inmortalidad y vida eterna (Romanos 2:7).

47.  El que guarde los mandamientos de Cristo permanecerá en su amor (Juan 15:10).

48.  El que obedece a Cristo será Su amigo (Juan 15:14).

49.  El que es generoso con su riqueza terrenal acumula tesoros en el cielo (1 Timoteo 6:17-19; Mateo 6:19-21; Lucas 12:21, 33-34; 18:22).

50.  El que persevera bajo la prueba recibirá la corona de la vida (Santiago 1:12).

51.  El que ama a Dios recibirá el reino de Dios y la corona de la vida (Santiago 2:5; 1:12).

52.  El que añade virtudes a su vida podrá ingresar al reino eterno de Cristo (2 Pedro 1:5-11).

53.  El que ama a sus hermanos en Cristo ha pasado de la muerte a la vida (1 Juan 3:14).

54.  El amor de Dios se perfecciona en el que guarda la palabra de Cristo (1 Juan 2:5).

55.  El que se arrepiente y es bautizado recibirá perdón de pecados y el don del Espíritu (Hechos 2:38-29).

56.  El que es bautizado en Cristo se reviste de Cristo (Gálatas 3:27).

 

57.  El que oye la voz del pastor y lo sigue será conocido por el Pastor, recibirá la vida eterna, y nunca perecerá (Juan 10:27-28).

58.  El que tiene los mandamientos de Cristo y los guarda será amado por Cristo y por el Padre (Juan 14:21).

59.  El que ama y obedece a Cristo será la morada (u hogar) tanto del Padre como del Hijo (Juan 14:23).

60.  El que muere con Cristo vivirá con Él (Romanos 6:8; 2 Timoteo 2:11).

61.  El que ha sido perseguido por causa de Cristo y de la justicia recibirá el reino del cielo y una recompensa en el cielo (Mateo 5:10-12; cf. Lucas 6:22-23).

62.  El que aborrece su vida en este mundo la guardará para vida eterna (Juan 12:25).

63.  El que hace el bien tendrá parte en la resurrección de vida (Juan 5:29).

64.  El que sufre con Cristo también será glorificado con Él (Romanos 8:17-18).

65.  El que está ausente del cuerpo está en el hogar con el Señor (2 Corintios 5:8).

66.  El que retiene el principio de su seguridad firme hasta el fin es partícipe de Cristo (Hebreos 3:14).

67.  El que guarda la palabra de Cristo nunca verá la muerte (Juan 8:51).

68.  El que lava sus vestimentas tendrá derecho al árbol de la vida y entrará por las puertas a la Ciudad de Dios (Apocalipsis 22:14).

69.  El que tiene su nombre escrito en el libro de la vida del Cordero podrá entrar en la ciudad de Dios (Apocalipsis 21:27).

70.  El que está firme en la palabra del evangelio será salvo (1 Corintios 15:1-2).

71.  El que tiene fe es protegido por el poder de Dios para una salvación que será dada en los últimos tiempos y recibirá una herencia reservada en los cielos para él (1 Pedro 1:4-5).

72.  El que se mantiene en el amor de Dios puede esperar ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna (Judas 21).

Las Advertencias de Dios

            Las advertencias de Dios son peticiones serias y solemnes que provienen de Su corazón de amor. El Señor las da para impactar al pecador y hacerle notar su incapacidad, tragedia, y condición aterradora de manera que escape de la ira de Dios y corra a Cristo para obtener salvación.

1.      El que no se arrepiente de sus pecados perecerá (2 Pedro 3:9; Lucas 13:3, 5).

2.      El que no cree en el evangelio de Cristo será condenado (Marcos 16:15-16).

3.      El que no ama al Señor será maldecido (1 Corintios 16:22).

4.      El que entra por la puerta ancha y camina por el sendero amplio irá a destrucción (Mateo 7:13).

5.      El que niega a Jesús delante de otros será negado por Jesús delante del Padre y de los ángeles (Mateo 10:33; Lucas 12:9; 2 Timoteo 2:12).

6.      El que peca voluntariamente recibirá castigo severo y el juicio de Dios (Hebreos 10:26-31).

7.      El que desea salvar su vida la perderá (Marcos 8:35; Mateo 10:39).

8.      El que falla en ejercer su fe y obediencia no entrará en el descanso de Dios (Hebreos 4:1, 3, 6, 11; cf. Apocalipsis 14:13).

9.      El que vive de acuerdo a la carne morirá (Romanos 8:13).

10.  El que hace las obras de la carne no heredará el reino de Dios (Gálatas 5:19-21).

11.  El que siembra para la carne de la carne segará corrupción (Gálatas 6:7).

12.  El que practica injusticia será separado eternamente de Cristo (Mateo 7:23; cf. Lucas 13:24-27).

13.  El que no muestra compasión para con los “hermanos” de Cristo recibirá el fuego eterno y el castigo eterno (Mateo 25:41-46).

14.  El que habla palabras vanas dará cuenta de ellas el día del juicio y será condenado (Mateo 12:36-37).

15.  El que hace lo malo recibirá una resurrección de juicio (Juan 5:28-29).

16.  El que es egoístamente ambicioso y no obedece la verdad, recibirá ira, indignación, tribulación, y angustia (Romanos 2:8-9).

17.  El que ama padre, madre, hijo, o hija más que a Jesús no es digno de Él (Mateo 10:37).

18.  El que se avergüenza de Cristo, Cristo se avergonzará de Él cuando regrese (Marcos 8:38).

19.  El que es indiferente con el pobre y que vive en una riqueza egoísta irá al lugar de tormento y agonía (Lucas 16:19-31).

20.  El que no conoce a Dios y no obedece el evangelio del Señor Jesús recibirá retribución de Cristo, estará eternamente separado de Él, y pagará la pena de destrucción eterna (2 Tesalonicenses 1:7-9).

21.  El que no permanece en Cristo es echado fuera como una rama que luego es quemada (Juan 15:6).

22.  El que descuida la gran salvación de Dios no escapará (Hebreos 2:3).

23.  El que no ama a su hermano permanece en muerte (1 Juan 3:14).

24.  El que odia a su hermano no tiene vida eterna en él (1 Juan 3:15).

25.  El que no ha mostrado misericordia recibirá juicio sin misericordia (Santiago 2:13).

26.  El que participa en relaciones sexuales pecaminosas (como fornicador o adultero) será juzgado por Dios (Hebreos 13:4).

27.  El que se corrompe en inmoralidad sexual recibirá el castigo del fuego eterno (Judas 7).

28.  El que practica el pecado es digno de muerte y del juicio de Dios (Romanos 1:28-32; 2:2).

29.  El que peca morirá (Romanos 6:21, 23; Santiago 1:15; 5:20).

30.  El que no es santo no verá al Señor (Hebreos 12:14).

31.  El que quiere hacerse rico caerá en deseos que lo sumergirán en la ruina y destrucción (1 Timoteo 6:9-10).

32.  El que es tibio será rechazado por el Señor (Apocalipsis 3:15-16).

33.  El que predica un evangelio diferente del que predicó Pablo será maldecido (Gálatas 1:6-9).

34.  El que peca y defrauda a su hermano sufrirá la venganza de Dios (1 Tesalonicenses 4:3-6).

35.  El que no permanece en Cristo se apartará de él avergonzado cuando Él venga (1 Juan 2:28).

36.  El que es terco y tiene un corazón no arrepentido acumula ira para sí mismo para el día en que el juicio justo de Dios sea revelado (Romanos 2:4-6).

37.  El que continua en pecado recibirá la ira o cólera de Dios (Colosenses 3:6; Efesios 5:5-6).

38.  El que peca con su cuerpo con su cuerpo irá al infierno (Mateo 5:29-30).

39.  El que practica una hipocresía religiosa y es espiritualmente ciego no escapará del “juicio del infierno” (Mateo 23:13-33).

40.  El que comete iniquidad será sacado del reino de Cristo y echado en el “horno de fuego” donde habrá “llanto y crujir de dientes” (Mateo 13:41-42).

41.  El que se enreda en el mundo y es vencido por él estará peor que antes de venir a Cristo (2 Pedro 2:20).

42.  El que no cree en Jesús morirá en sus pecados (Juan 8:24; cf. v. 21).

43.  Al que peca se le prohibirá entrar en la ciudad de Dios (Apocalipsis 21:27).

44.  El que no tiene su nombre escrito en el Libro de la vida del Cordero será echado al lago de fuego (Apocalipsis 20:15).

45.  El que es injusto no heredará el reino de Dios (1 Corintios 6:9-10; cf. Efesios 5:5-6).

46.  El que vive en pecado será arrojado en el lago de fuego (Apocalipsis 21:8).

¿Lo han bendecido las promesas de Dios? Estas verdades bíblicas nos muestran el corazón amoroso y misericordioso de Dios. Nos animan especialmente durante nuestros tiempos de prueba, durante temporadas de enfermedad, y durante terribles experiencias de persecución y sufrimiento por amor a Cristo. Han sido dadas para incentivar nuestra alegría y paz, así como también para estimular nuestra diligencia y perseverancia en el presente y sostener nuestra esperanza en el future.

Por otro lado, ¿le han impactado las advertencias solemnes y serias del Señor para quienes escogen permanecer en incredulidad y pecado? Estas advertencias muestran que Dios es un Dios de justicia e ira que no tolerará la incredulidad y desobediencia a Su voluntad. Sin embargo, también revelan el corazón de Dios de amor y gracia, porque Él llama a todas las personas a arrepentirse y volverse a Cristo para el perdón de sus pecados y para recibir un hogar en el cielo. Además, Dios no sólo advierte a los pecadores, sino que también advierte a sus hijos del engaño y de las consecuencias del pecado (cf. Gálatas 5:21; Efesios 5:6-7; Hebreos 4:1, 11; Santiago 1:14-16), porque Él no quiere que ninguno de ellos perezca sino que todos tengan parte de sus promesas preciosas en Jesucristo.

Hemos visto que estas bendiciones espirituales son condicionales o dependientes de nuestra respuesta a Dios o Cristo.  Por ejemplo, hemos notado que es crucial tener fe (Juan 3:16), arrepentirnos de nuestros pecados (Hechos 3:19), confesar a Jesús como Señor (Romanos 10:9), obedecer a Dios (Hebreos 5:9), ser bautizados en Cristo (Gálatas 3:27), amar al Señor (1 Corintios 16:22), ser diligentes (Hebreos 4:11), ser santos (Hebreos 12:14), y ser justos (Mateo 25:46). Dios nos ha revelado esto para nuestro bien de manera que “cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (Hebreos 10:36).

En todo lo que hemos dicho debemos recordar que nada de lo que hacemos o podamos hacer nos hace merecedores de la salvación de Dios. Somos salvos a través de la muerte redentora de Jesucristo en la cruz, su resurrección que da vida, y su presente actividad salvadora en el cielo (cf. Romanos 3:24-26; 5:6-11; 2 Corintios 5:14-21; 1 Pedro 2:24; 3:18). Somos salvos por la gracia de Dios y no a través de nuestras propias obras meritorias (Efesios 2:4-10).  (Traducido por: Mónica Hollerman)

 Richard Hollerman

 

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